El mandatario Daniel Noboa ha ratificado sin oposiciones dos normativas sancionadas por la Asamblea Nacional, reafirmando de esta forma su poder legislativo y demostrando la sintonía entre el Ejecutivo y el Legislativo. La Ley Orgánica de Solidaridad Nacional, aprobada el 7 de junio, y la Ley Orgánica de Inteligencia, aprobada el 10 de junio, fueron enviadas al Registro Oficial tal como estaban, mostrando una colaboración eficiente entre ambas ramas del poder público.
La celeridad con la que estas leyes fueron aprobadas y la inexistencia de vetos presidenciales han sido vistas por expertos en política como un indicio del dominio que tiene el gobierno sobre la Asamblea Nacional. Cristian Carpio, experto en política y profesor universitario, comentó que la ausencia de observaciones demuestra que ambas leyes fueron coordinadas conjuntamente por el Ejecutivo y el bloque oficialista junto con sus aliados en el Legislativo. Por otro lado, Giuseppe Cabrera, experto en política, resaltó que esta circunstancia demuestra la eficacia de la estrategia del Gobierno y del proyecto político de Acción Democrática Nacional (ADN), que ha conseguido liderar las comisiones y presidencias cruciales en la Asamblea Nacional.
La Ley de Solidaridad Nacional, inicialmente propuesta como una medida para desarticular la economía criminal vinculada al conflicto armado interno, fue modificada durante su tratamiento en la Comisión de Desarrollo Económico. El nombre y algunos textos originales fueron ajustados, pero el proyecto mantuvo su carácter de urgencia económica. Con 84 votos a favor, la ley fue aprobada sin objeciones y promulgada por el presidente Noboa.
En contraste, la Ley Orgánica de Inteligencia, igualmente aprobada sin modificaciones, introduce regulaciones recientes respecto a la seguridad y la obtención de datos por parte de las autoridades pertinentes. Esta legislación ha suscitado inquietud en entidades defensoras de los derechos humanos, quienes alertan sobre los potenciales peligros para la privacidad y la libertad de expresión.
La aprobación de estas leyes sin objeciones refleja una tendencia en la que el Ejecutivo y el Legislativo trabajan de manera coordinada, lo que ha llevado a que el presidente Noboa haya vetado total o parcialmente más de un tercio de las leyes aprobadas por la Asamblea Nacional en el actual periodo legislativo. Este uso constante del veto presidencial como herramienta de control legislativo ha generado fricciones entre ambas ramas del poder público.